La visión de la psicología y la psicoterapia ha cambiado a través del tiempo, la idea impregnada sobre lo que es acudir a recibir ayuda psicoterapéutica plasmada en películas, caricaturas y memes sobre la función de un terapeuta ha sido muy burlada. Recuerdo hace algunos ayeres cuando inicié mis estudios en psicología haber visto con risa la caricatura de nuestro célebre Sigmund Freud en un juego de figura y fondo, con la imagen mezclada en su rostro de una mujer, refiriendo la mal llamada fijación de Freud sobre el sexo.
Muchos años hablar de psicología y psicoterapia
era relacionado con psicoanálisis, el diván y un analista buscando respuestas a
las conductas inconscientes del consultante. Sin embargo en la actualidad
existe toda una gama de corrientes y posturas psicológicas y psicoterapéuticas
que pueden ajustarse a la medida del cliente desde una perspectiva más humana. Pero lo más relevante es la ruptura del
estereotipo o creencia errónea de que a psicoterapia solo va la gente que está
“mal”, loca o enferma.
Mi afirmación sería la psicoterapia es para todos,
obviamente yo soy psicoterapeuta y se podrá decir que mi postura no es objetiva
ni imparcial, sin embargo no solo soy terapeuta, sino también soy paciente, ya
que para sentarme en esta silla necesito experimentar también la otra silla y
continuar con el camino de encontrarme. Y es aquí, donde desgajo esta tan
maravillosa experiencia en la cual no solamente me encuentro a mí, sino
descubro al otro (el terapeuta) y podemos construir juntos un nosotros en el
aquí y el ahora.
Desde la perspectiva Gestalt, la terapia es un
proceso que permite ampliar la conciencia a partir de un proceso dialógico,
como bien lo resalta Díaz Calderón (2019) retomando al filósofo Martin Buber
“Toda vida verdadera es encuentro”, la relación yo-tú es la clave de la
experiencia humana.
La vida del siglo XXI impregnada de contrastes,
cambios vertiginosos, fast-food, dale un clik, se independiente o mejor
dicho no pienses en los demás solo piensa en tus necesidades, cuantos likes
tienes y dime quién eres, compite, compra, ¿qué celular tienes?... entre muchos
más y más factores que hacen de este mundo, un mundo plagado no solo de un virus,
sino de estrés, angustia, violencia, control, obsesión, depresión, alcoholismo,
adicciones, soledad, infidelidad, vacío existencial… en donde olvidamos
detenernos y mirarnos, tomar un respiro y pausar la cinta para poder comprender
lo que hemos sido y lo que somos en el presente, para poder encontrarnos con
los demás desde otra mirada y poder reconocer la necesidad de contacto real, la
necesidad de ser y no de hacer o tener.
En mi trabajo terapéutico al mirar al otro,
observo esa necesidad de ser visto, esa necesidad de ser reconocido y valorado,
en esta jungla de pavimento y ahora por meses entre cuatro paredes, mediante un
forzoso “encuentro” contigo buscando no encontrarte, porque encontrarte
representa el riesgo de no gustarte lo que ves. Sin embargo, la paradoja se da,
como bien decía Carl Rogers “cuando acepto lo que soy es cuando puedo cambiar” y que mejor que comenzar esta experiencia de cambiar en un proceso de
acompañamiento mediante la terapia, en la cual soy libre de ser y de sentir, en
la que no puedo ser juzgado sino acompañado desde la empatía y el respeto de mi
ser. Y esta es la verdadera realidad de
la psicoterapia, lejos de los clichés.
El encuentro en la psicoterapia es una oportunidad
para experimentar el vacío, para encontrar formas creativas y creadoras para
redefinirte y reconstruirte en un ser humano no perfecto solo perfectible,
vulnerable pero pleno, siendo hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy… al fin
al cabo para encontrar lo que muchos llamamos la autorealización que no es más
que una probada de felicidad, la cual se construye en el presente como un
regalo único e intransferible.
Así que, desde esta visión, la psicoterapia es
solo una oportunidad de crecimiento interno para ampliar nuestro ser y la
conciencia de ser lo que somos, desde la aceptación hacia el compromiso de la acción ampliando nuestras posibilidades. Como dijo Claudio Naranjo "la verdad sobre nosotros mismos puede liberarnos".
En el encuentro en el nos-otros integro mi existencia.
¿Y tú te atreves a encontrarte?
Lorena Martínez Avendaño
Psicoterapeuta

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